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Camajuaní


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Tarjetas Postales Cubanas

En Camajuaní.
Tarjeta Postal. Década de 1910-1920.

Una de las carrozas en las parrandas de Camajuaní. En Camajuaní, al igual que en otras ciudades y pueblos del noreste de Las Villas (Remedios, Caibarién, Zulueta y otros) la Noche Buena era noche de parrandas. Cada ciudad o pueblo se separaba en dos barrios y esa noche se decidía cual de los dos era mejor. Una competencia amistosa a fuego limpio. En Camajuaní los barrios eran el San José o los Sapos y el Santa Teresa o los Chivos; los barrios tenía su mascota o apodo.


Cada barrio edificaba un trabajo de plaza, que era como una gran carroza fija en el centro de la calle principal. Sí, las parrandas tomaban efecto en el mismo centro del pueblo, frente al parque central y a todo pecho. Cada barrio también hacía dos carrozas, una grande y otra de tamaño digamos “normal”, así como la que vemos aquí. Ya al principio de la década de 1960, al menos la carroza grande de cada barrio en Remedios, tenían tres pisos de alto y los trabajos de plaza hasta cuatro pisos. Los colores eran para que lucieran lindas y resaltaran de noche; y los temas eran tan exóticos y variados como la que vemos aquí.


Después de la tradicional cena de Noche Buena con toda la familia, era cuando empezaba la cosa; a eso de las nueve o las diez de la noche. A media noche, cuando se celebraba la Misa del Gallo, ya aquello estaba en pleno apogeo. ¿Y qué pasaba? Bueno, de pronto se oía uno que otro fuego de bengala estallar, y después otro, y otro. Y aquello se iba calentando hasta que las comparsas decidían salir. Eran comparsas de muchachos cargando farolas que de una de las calles del barrio salían e iban hasta el centro de la acción a bailar con sus farolas.


Los trabajos de plaza se ubicaban frente uno al otro, con espacio delante de ellos para que después las dos carrozas de cada barrio (en total las cuatro carrozas) se pusieran frente a ellos. Pero lo de las carrozas era más tarde y mientras tanto se posicionaba un banco donde se hacían fuegos artificiales (de bengala) fijos. Porque los otros que ya mencionamos antes eran de los que volaban y estallaban en el cielo; de estos que volaban los habían de dos tamaños básicos con ciertas variantes: el volador que era como de unos 30 o 40 cm (un pie) de largo y el palenque que llegaba a ser tan alto como un hombre alto. También se diferenciaban entre los de ruido, que estallaban como bombas, y los de luces. Ya que estamos en este tema, y un buscapié era la cabeza de un volador, sin el palito, que los sinvergüenzas tiraban por el piso para romper grupos.


Entonces traían las farolas y las iban poniendo recostadas a una pared, para que cuando el otro barrio terminara los muchachos las agarraran y salieran a bailar alrededor de aquel banco en el mismo centro del pueblo que estaba lanzando candela de todos colores y en todas direcciones. Pero aun se ponía mejor porque cuando salían los faroleros el barrio se engrandecía y era cuando todo el mundo que tenía un volador o palenque en la mano lo tiraba. Pero hasta ahora esto es bobería. El lío era que la salida (al menos que nosotros recordemos en el barrio de San Salvador en Remedios) la marcaba un tambor que resonaba como un cañón y cuando este sonaba la descarga de fuegos artificiales era con morteros, sí a morterazos limpios, acompañados por los palenques de los caballetes (caballo de madera y tela metálica con posiblemente cincuenta palenques y todas las mechas conectadas cosa que cuando se prendiera todos los palenques salían como balas. Había veces el caballete, que brincaba cuando aquellos palenques estaban saliendo, se caía y había que correr como jutías). Entonces era cuando salían las comparsas a bailar. ¡Qué emoción tan grande! El olor a pólvora, el tambor resonando, los luces de bengala por todas partes, hay que vivirlo. El más viejo de nosotros dos veces cargó farola, recostadas a la pared habían más farolas que muchachos y a petición de su padre completó la comparsa, dos de los momentos más excitantes de su vida.


Esta tarjeta tiene más de ochenta años. Como vemos fue tomada de noche, probablemente a eso de las cuatro de la madrugada que era cuando salían las carrozas. ¡Qué gusto! ¡Qué elegancia! ¡Qué cosa tan linda fue mi Cuba!


Nota: Tenemos entendido que las parrandas en la actualidad son sólo permitidas en Remedios. Y de las de Camajuaní, y las otras ciudades y pueblos; bueno, al menos tenemos el gran placer de poderles presentar esta tarjeta.





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Última Revisión: 1 de Febrero del 2004
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