“Filmando "The seven year itch" en plena Nueva York, 1500 personas se reunieron (¿y quién no?) para observar lo más atentamente posible cómo una batería de ventiladores le subía la saya a Marilyn Monroe y dejaba ver sus pantaloncitos de nylon. La Monroe aparecía encantada con el levantamiento de faldas y de exclamaciones del público, pero el violento otoño neoyorquino la hizo pescar un catarro y el rodaje se detuvo unos días, para descontento de productores y mirones.” |