“Mario Moreno, "Cantinflas", es una institución en la cinematografía latinoamericana. Con seguridad su personaje tendrá un eco universal. Charles Chaplin le ha dedicado calurosos elogios. Un día, en finísimo gesto de cortesía, declaró que el cómico de la gabardina era mejor que él. "Caballero a la medida", el estreno de Cantinflas de esta semana, por sencillo, regocijante y bien urdido, está dentro de la mejor tradición del "peladito" y es una de sus más divertidas comedias de los últimos tiempos.
La trama de "Caballero a la medida", dentro de las convenciones que hay que reconocer al género, es un logro de punta a cabo. El objetivo es reír, pasar el rato en función de las andanzas de este individuo de pueblo, aparentemente inofensivo, pero agudísimo en sus observaciones que es Cantinflas. Mario Moreno lo es todo en la película. Sus monólogos llenos de intención están animados de un chispeante espíritu de crítica, de subrayado contraste con todo lo que le rodea. De ahí parten los méritos de ese género que se ha llamado "cantinflismo" y que no consiste precisamente en no decir nada, sino en decir las cosas de refilón, en contrapunto con lo que a primera vista parece una sarta de absurdos. En ese aspecto, el diálogo de "Caballero a la medida" no tiene desperdicio. Está jugoso, cargadito de chispa y gracejo y envuelve más de una jocosa denuncia -que no por jocosa deja de serlo- en relación con determinado estado de cosas social. En comparación que este acierto, que es característico en los mejores films de Cantinflas, todo lo demás -incluso las vicisitudes de la anécdota- palidece considerablemente. Añádase además la fuerza humorística intrínseca que posee Mario Moreno en su apariencia. El cómico se ha pulido, para mejorar, considerablemente. Verle pasear, enfundado en un impecable traje de etiqueta, por las concurridas calles en que se inicia la cinta, luego del breve pasaje del hipódromo, es un insuperable preludio al surtidor de carcajadas que es la película. Si al lector no le gusta Cantinflas, ahórrese el esfuerzo de ver "Caballero a la medida". Pero si le gusta, no se la pierda, pues Mario Moreno está en su mejor forma en esta película.
No es de buen gusto narrar aquí el argumento de este nuevo film de Miguel M. Delgado. Baste informar que se trata de un infeliz sastre que de barrio humilde al que el hecho de ayudarse en su oficio trabajando de hombre- anuncio de una sastrería elegante lo pone en contacto con un millonario decepcionado de sus riquezas. La situación no puede ser más chaplinesca y por consiguiente, divertida y prometedora. Aunque al final la cinta se trilla un poco, está en conjunto bien aprovechada y no se escatiman los chistes felices. Una de las más graciosas escenas de la película es aquella en que Cantinflas le confecciona a un pequeño cliente un traje de marinerito "estilo Popeye". Hay fragmentos del diálogo que las carcajadas del público no dejan oír.
En fin, una comedia para reír, hecha con oficio y más agudeza en el diálogo de la que últimamente ha caracterizado este tipo de realizaciones. Cooperan a su buen éxito entre otros conocidos actores del cine mexicano, dos veteranos del género: Angel Garasa y Domingo Soler. Como cinta de entretenimiento, muy compenetrada con los gustos de nuestras grandes mayorías populares, "Caballero a la medida" es de lo más efectivo que hay en las carteleras esta semana.” |