Guije.com Los Doce Puntos de Vansittart en la Bohemia del 6 de Febrero de 1944

Los Doce Puntos de Vansittart, Bohemia del 6 de Febrero de 1944, Cuba


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«Los Doce Puntos de Vansittart», Bohemia del 6 de Febrero de 1944


Vansittart
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en Cuba



Los “Doce Puntos” de Vansittart
por Lord Vansittart

Este artículo comienza en la página 4
de la edición de Bohemia, Cuba, del 6 de Febrero de 1944

Los Doce Puntos de Vansittart en la edición de Bohemia, Cuba, del 6 de Febrero de 1944

“"Las derechas alemanas son imposibles de redimir. Están compuestas de militaristas, "junkers" y grandes industriales. Todos deben ser liquidados como clase y como fuerza política, a la vez".”


“En su mensaje de Año Nuevo, Adolfo Hitler hizo alusión al "vansitartismo": doctrina que responsabiliza al pueblo alemán y a sus dirigentes; nazis por la agresión. Su autor es Lord Vansittart, ex-subsecretario británico permanente de Asuntos Extranjeros. Al reconocer que sus doce puntos solos no son capaces de asegurar la paz, dice que sin ellos es imposible obtenerla. Y con esta aseveración, asegura que la nación alemana debe ser tratada con mano muy dura, después de la guerra, mediante un programa que desarrolla en el curso de este artículo.


“Hay doce puntos en los que, todos por igual, debemos insistir. Por sí solos, no garantizarán la paz: pero sin ellos, la paz es imposible. Necesitan ser ampliados, pero constituyen la base mínima de la seguridad. Helos aquí:


“1.-Rendición incondicional de Alemania y de los demás poderes del Eje o sus satélites.


“2.-Ocupación efectiva de Alemania por un ejercito aliado, apoyado por una fuerza aérea, y establecimiento de un consejo inter-aliado de control mantenido hasta que los gobiernos que formen parte de el estimen que su existencia deja de ser necesaria.


“3.-Arresto y juicio de las personas que se estimen responsables de crímenes de guerra, en los propios países donde estos fueron cometidos. Las naciones neutrales deben ser requeridas para que no den asilo en ellas a los criminales de guerra, fueren estos quienes fueran.


“4.-Desmovilización y desarme completos de todas las fuerzas armadas alemanas, incluyendo la rendición de la Flota nazi y de las fuerzas de la Luftwaffe (Cuerpo de Aviación). Igual procedimiento debe seguirse con las demás naciones del Eje.


“5.-Las fuerzas de policía alemanas deberán ser regionales, libres de todo control central y desmilitarizadas por completo.


“6.-Abolición en Alemania de toda práctica o semi-práctica militar, en cualquier edad y bajo la forma que fuere, incluyendo la abolición de los cuerpos de oficiales y práctica de los mismos.


“7.-Evacuación de todos los territorios invadidos por poderes del Eje.


“8.-Restauración de, o compensación, por el pillaje, así como por las maquinarias y equipos trasladados o destruidos. También, restauración de o compensación por intereses comerciales e industriales adquiridos por la fuerza o incautados.


“9.-Control efectivo, y cuando fuere necesario, eliminación de cualquier potencial de guerra alemán, incluyendo la aviación en todas sus formas.


“10.-Impedir que se hagan empréstitos financieros o se preste cualquier clase de ayuda a Alemania o a cualquier otro de los poderes del Eje, sin autorización previa de las Naciones Aliadas.


“11.-El profesorado y métodos escolares y universitarios deberán ser colocados bajo la supervisión inter-aliada hasta obtenerse la reeducación del pueblo alemán de acuerdo con los principios de buena voluntad internacional.


“12.-La radio alemana y toda la propaganda, deberá ser colocada bajo supervisión inter-aliada, por todo el tiempo que fuere necesaria.


“Es inútil, desde luego, preguntarnos cómo debemos tratar a Alemania si no conocemos a fondo ese país. El cuadro es difícil de describir. Lo intentaremos, sin embargo.


“Las derechas alemanas son imposibles de redimir. Están compuestas de militaristas, "junkers" (hijos de nobles), y grandes industriales: una nube de individuos sin escrúpulos de clase alguna. Todos deben ser liquidados, como clase y como fuerza política, a la vez. No debe consentirse que Alemania conserve fuerza armada alguna, excepto fuerzas de policía localizadas.


“En la postguerra deben prohibirse estrictamente todos los uniformes, así como la tenencia de armas de fuego. Como consecuencia de sus atrocidades en esta guerra -al igual que en la otra- los alemanes deshonraron para siempre esos uniformes. Esa es una de nuestras principales salvaguardias. Por lo que concierne a los otros dos soportes del militarismo: los "junkers" deben ser expropiados y sus propiedades subdivididas entre pequeños terratenientes. No hubo jamás, justificación económica para el absurdo y la podredumbre que significa la tenencia de las tierras alemanas por unos cuantos privilegiados del Destino. Todo esfuerzo realizado hasta ahora para desposeerles de la gran influencia que su posición les daba, ha llevado siempre a orgías de corrupción política que llegaron a su más alto punto bajo la república.


“Los grandes industriales también deben ser expropiados. Sus negocios han de ser nacionalizados; pero eso será de utilidad solamente en el caso de que el ejército no lo sea. La única salvaguardia inicial será una supervisión inter-aliada: Ninguna de ambas clases debe recibir compensación o en todo caso, ésta no debe ser mayor que la necesaria para llevar una vida modesta. Si siguen siendo una clase adinerada, simplemente volverán a entrar en la política por la puerta trasera.


“Las izquierdas alemanas son mejores, aunque no mucho mejores que las derechas. Las prefiero, aunque nadie debiera confiarse en ellas. Muchos socialistas alemanes han sido infectados por el militarismo. Hay muchos emigrantes activos capaces de conducir mal a las masas con su anti-nazismo, que no es anti-militarismo. En Inglaterra están perdiendo terreno, pero en los Estados Unidos, en año de elecciones, no es probable que disminuyan sus actividades. Actualmente están ya representados en la red académica de América.


“Las izquierdas alemanas fueron de muy buena voluntad a la guerra de 1914, tratando de justificar su actitud diciendo que lucharon como pueblo. Fueren esas mismas izquierdas las que substituyeron el lema "Libertad, Fraternidad, Igualdad" por el de "Unidad, Tenacidad, Ferocidad". Pidieron anexiones. Cometieron atrocidades. Obligaron a los rusos a desmembrarse por el tratado de Brest-Litovsk.


“En la última década del siglo pasado, las más activas sociedades pacifistas alemanas, tenían setenta y un miembros, con un presupuesto de dieciocho dólares. Bajo el gobierno de Weimar, todas las ramas totalizaban solamente 35,000 miembros dentro de una población calculada en setenta millones de habitantes. ¿Por qué? Porque el militarismo había sido nacionalizado. También, porque el partido Social Demócrata prohibió a sus miembros que formasen parte de esas sociedades o contribuyesen al periódico "Das Andere Deutschland" ("La otra Alemania"). La prohibición a que se alude, fue publicada en el principal órgano socialista, "Vorwaerts". Así, pues, no hubo "otra Alemania" ni en 1914 ni en 1939. En ambas ocasiones, hubo que pelear contra el pueblo alemán en armas.


“En 1918, los dirigentes socialistas alemanes se aliaron con los militaristas y pronto comenzaron los preparativos para una nueva guerra. Cualquier persona a quien no le gustase o que denunciase este grandísimo error, era asesinada o perseguida. En esta forma, perecieron miles de ciudadanos con la connivencia oficial del Gobierno y la incitación proporcionada por socialistas rabiosos, tales como Gustav Noske, y liberales de pura cepa, como Gustav Stresemann.


“En 1923, las comisiones de desarme aliadas habían sido reducidas a la impotencia sino eliminadas. El rearme, ilegal prosiguió sin trabas ni demoras. En 1925, los alemanes confesaban estar gastando tanto en fortificaciones artillería y personal como en 1913. El pueblo lo sabía y lo consentía. Un 90 por ciento de la mano de obra de Kiel favoreció la construcción de los acorazados de bolsillo.


“A fines de la década 1921-1930 y a principios de la siguiente, pocos de los obreros en las fábricas podían ignorar la gran proporción en que la industria de paz era convertida en industria de guerra. Y sin embargo, nadie declaró la huelga ni siquiera protestó. ¿Por qué no lo hicieron? No había todavía un Hitler. El doctor Heinrich Bruening -actualmente en Harvard- se hallaba en el Poder.


“Friedrich Ebert, el Presidente Socialista que pacto con los militaristas, murió en 1925. El pueblo alemán pudo haber elegido un sucesor "democrático". Sin embargo, eligiose al mariscal de campo Von Hindenburg, que, más tarde, fue reelegido. En 1932, hubieron dos elecciones, en las cuales los nazis obtuvieron un 37 y un 33 por ciento de votación, En 1933, obtenían ya un 43 por ciento. El Partido Laborista británico, en su apogeo, en 1929, obtuvo una votación del 29 por ciento y subió al Poder. Nadie tuvo la impertinencia de sugerir que no representaba al pueblo ingles.


“Las izquierdas alemanas nada hicieron para detener la marcha ascensional de Hitler, y en mayo de 1933 se habían pasado a sus filas. Aprobaron su política extranjera, que significaba la guerra. Algunos de los sindicatos obreros participaron en sus manifestaciones y todos, en general, consintieron en ser suprimidos sin ofrecer la menor resistencia.


“Ahí radica, precisamente, la causa por la cual esta guerra será más larga que la anterior, a pesar de los bombardeos. Esa es la razón por la cual la producción alemana de carbón ha aumentado al quinto año de guerra. ¿Podemos decir lo mismo de la Gran Bretaña o de los Estados Unidos?


“Los comunistas alemanes ayudaron a los nazis a destruir la república de Weimar. Fueron ellos quienes hablaron entusiásticamente contra "las plutocracias occidentales." No podían soportar el auge militarista y en materia de política extranjera eran tan nacionalistas como el que más de los conservadores.


“Las iglesias también fueron militarizadas. Jamás protestaron contra las fechorías del Ejército, porque este es el soporte de su Dios, como lo es también la burocracia y la judicatura que Weimar mantuvo en sus puestos. El profesorado alemán aun fue peor. Se dice que fue el quien ganó las batallas de 1866 y de entonces acá se ha militarizado mucho más. Un buen 35 por ciento de las primeras eminencias nazis surgieron de entre sus filas.


“Ese es el cuadro de la Alemania que hay que reformar. Tengo escrito un panfleto que se titula "Historial negro". Debí haber escrito otro, que se titulase "Porvenir negro". No lo hice. Todavía quedan esperanzas, si estos doce puntos y sus colorarios son aplicados sin debilidades.


“El primero de esos puntos necesita comentario. Es la única forma de romper el mito pernicioso de la invencibilidad alemana que todas las partes interesadas explotaron, después de la última guerra, para estimular a la nación germana a ambicionar por segunda vez la dominación mundial.


“El segundo, resulta obvio.


“En el tercero, hay que observar que la Conferencia de Moscú ha decidido con toda razón que deben castigarse no tan sólo los oficiales culpables sino también a la soldadesca. La lista conjunta aliada de criminales de guerra será, por lo tanto, bien extensa. Debe incluirse en ella a los miembros de la Gestapo y a los guardianes de campos de concentración, que sean responsables de las muertes en masa ocasionadas por el hambre en naciones enteras, de aquellos que fueren culpables de haber matado prisioneros o torturado eslavos en el frente ruso, y, finalmente, a los responsables del horror organizado de la prostitución forzosa.


“Todo esto significa una interminable lista de culpables. Y, sin embargo, en el acto de juzgarlos, se encierra algo más que un principio de justicia. Después de la última guerra sobrevivieron una horda de rufianes que rápidamente arruinaron toda posibilidad, primero de una Alemania mejor, después de un mundo mejor. Asesinaron miles de ciudadanos dentro de su propia patria, antes de hacerlo con millones en el mundo entero. Si se les deja nuevamente en libertad, con un historial más negro y en mayores cantidades, se llegará a las mismas consecuencias en escala mucho mayor. Entonces, es cuando podría despedirse el mundo de la toda posibilidad de reforma o reeducación de Alemania.


“No hay razón alguna por la cual los asesinos y los sadistas, puedan escapar, por la simple razón de que son muchos. La dura tarea de juzgarles recaerá naturalmente sobre nuestros aliados continentales.


“El cuarto punto también es obvio, pero requiere un importante comentario. Cuanto más completa y permanentemente sea desarmada Alemania tanto más pequeños tendrán que ser los ejércitos de ocupación. Tanto los aliados como los propios alemanes se beneficiarán con esta reducción que solamente puede ser llevada a cabo por medio de un desarme y una supervisión contra el rearme mucho más drásticos que los ejércitos al terminar la última guerra.


“Del quinto punto, debe decirse que durante el período de la interguerra, la policía alemana fue ejercitada en el uso de armas ilegales. Se la proveyó de armas largas y se la alojó, inclusive, en cuarteles. Eran tropas en embrión. Todo esto debe terminarse para siempre. La policía ha de ser regionalizada y localizada en los condados y ciudades. Deben usar armas pequeñas y no ametralladoras y granadas de mano. Cuando no pueda conservar el orden por sí sola, los ejércitos de ocupación estarán a su lado para ayudarla.


“El sexto punto, es también importante. Alemania debe ser desarmada espiritual y militarmente. Esto solamente puede lograrse mediante la supervisión de las asociaciones juveniles y deportivas. Por todos los medíos, debe permitirse que los alemanes disfruten de los saludables y legítimos deportes, pero sin que estos constituyan un preliminar de instrucción militar. Las asociaciones alemanas han servido hasta ahora de tapadera para estas actividades. Hay que destruir el militarismo y sus raíces. La mayor parte de las madres alemanas crían a sus hijos para que sean soldados. Hitler dijo, con toda razón, en su discurso del 8 de noviembre de 1943: "Mis más fanáticos colaboradores son las mujeres alemanas". Eso constituye también una seria parte del problema.


“El séptimo punto es obvio.


“El octavo, envuelve no solamente la devolución de las mercancías y equipos saqueados, sino su reemplazamiento y reconstrucción donde quiera que la destrucción alemana haya hecho imposible la restitución. Esto es aplicable a fábricas, bibliotecas, laboratorios, museos y hogares particulares, si así lo desea el perjudicado. Debo mencionar aquí la petición de William Green, de la Federación Americana del Trabajo. Recientemente escribió que los alemanes no deben ser obligados a reconstruir lo que destruyeron. Nada pudo haber sido mejor calculado para alentar a los Hunos en sus métodos sistemáticos de destrucción.


“Hay también oposición a la transferencia de maquinaria industrial de Alemania a las ciudades que han saqueado y destruido. Si alguien, en los Estados Unidos, persiste en sustentar estos puntos de vista, habrá divergencias. La mayor parte de los ingleses se resistirá a la ratificación de cualquier tratado que no comporte una compensación de Alemania a sus víctimas. Toda Europa exigirá que se haga justicia en esta forma. Un punto de vista contrario a éste, solamente puede ser sustentado por aquéllos que se hallan lejos del territorio donde se sufre.


“Después de la guerra pasada, se propuso que los alemanes reconstruyesen con sus propias manos lo que habían destruido por voluntad propia. La lección moral hubiese sido fructífera para los alemanes y habría evitado esta guerra.


“Los obreros franceses rechazaron la idea por razones insignificantes, alegando en definitiva que aquello iba contra sus propios intereses. No puede caerse de nuevo en el mismo error. Desde luego, loe rusos obligarán a los alemanes a reparar todo cuanto su afán de rapiña y destrucción ha devastado. Es de esperar que las demás naciones procederán en igual forma. Para ello contarán con el ardiente apoyo de millones de ingleses.


“El noveno punto trata de la supervisión aliada del potencial guerrero de Alemania y de un cambio controlado a la producción de paz. Algunas industrias, sin embargo, deben desaparecer. Alemania no debe fabricar más explosivos y la maquinaria dedicada a ello debe ser trasladada; los explosivos que le sean necesarios, puede comprarlos en el extranjero. Tampoco debe fabricar goma o petróleo sintético. Los productos naturales son más baratos y puede obtener las cantidades necesarias para fines comerciales. No debe permitírsele, que almacene un potencial de guerra por medios artificiales. De otra parte, Alemania debe ser racionada en lo que concierne a la importación de materias primas para la guerra, tales como el níquel y el cobre. Permútasele lo suficiente para la industria de paz y nunca para rearmarse de nuevo.


“El décimo punto no necesita casi comentario. Después de la guerra pasada, Alemania hizo un empréstito de 1,500,000,000 libras esterlinas, que fueron utilizadas en su mayor parte para rearmarse.


“El 55 por ciento de esa cantidad, procedió de los Estados Unidos. El contribuyente americano virtualmente fue quien pagó las reparaciones alemanas. Nadie debe estar dispuesto a repetir semejante contrasentido.


“El undécimo y duodécimo puntos deben ser comentados conjuntamente. Después de la guerra 1914-1918, Alemania engañó a los aliados en cuanto concernió al desarme material y espiritual.


“Esta vez, debe haber un Alto Comisario aliado para la Educación. Necesitará tener a sus órdenes miles de cooperadores. Ese número no afectará grandemente los recursos de una docena de aliados. Sus funciones serán meramente negativas. Es de desear tan poca interferencia como sea posible; pero comisiones viajeras harán visitas por sorpresa -al igual que en lo que concierne el desarme material- para lograr que el militarismo y el racismo no sean inculcamos de nuevo.


“El mismo principio negativo será aplicado también a la supervisión de los impresos, películas y radio alemanes. Nada de equívocos, rada de interferencias. Veto inmediato contra las conductas equívocas. En todas estas categorías, los alemanes pecaron mucho después de la última guerra y el mal creció de tal manera que escapose a todo control.


“He aquí, pues, un programa concreto para tratar los problemas alemanas. No hay nada de excesivo ni de inhumano en ello. Debemos darnos cuenta, sin embargo, que estamos frente al mayor y más bárbaro de los trastornos de la historia de las humanidades. No debemos coadyuvar a su repetición, mediante medidas suaves aplicadas con guantes de seda.”


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