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Cuba y el Jardín Botánico del Central Soledad. Bandera de Cuba.

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“Cuba y el Jardín Botánico del Central Soledad”
en “Así es Cuba
en Cosas de mi Tierra

Cuba y el Jardín Botánico del Central Soledad

Ensayo en el ejemplar que tenemos de “Así es Cuba” por Alberto Boix Comas. Aparentemente editado a principios de la década de 1950.


“Cuba y el Jardín Botánico del Central Soledad”

“Cuba tiene en uno de los rincones más bellos de sus espléndidos campos de eterno verdor, una joya muy poco co­nocida y de un valor inconmensurable, plas­mada en forma de Jardín Botánico, como una confirmación de que en el suelo tropical son las flores las princesas que al humano en­cantan con su perfume y su color.


“Y es éste un jardín en el que se mira nada menos que la célebre, centenaria y por muchos conceptos mundialmente famosa Universidad de Harvard. Ella es la que atiende hoy a su conservación y mantenimiento, habiéndolo do­tado de unos 230 acres de terreno, más de 3000 especies botánicas, magníficos laborato­rios provistos de cuanto se pueda desear, una Biblioteca enriquecida con lo mejor que en todos los tiempos se ha escrito al respecto, amplia sala para estudios especiales y personal técnico que a conciencia desempeña la delicada misión que la ciencia le confía, al poner en sus manos los prestigios que se encierran en el Jardín Botánico de la Universidad de Harvard.


“Para llegar a él debe el visitante trasladarse a la ciudad de Cienfuegos en la Provincia de Las Villas y de allí seguir hasta el Central Soledad que se encuentra a pocos kilómetros de la Perla del Sur.


“La historia de esta Estación Científica se puede condensar diciendo que en 1898 Mr. Atkins, propietarios del Central Soledad cedió una zona de terreno conocida con el nombre de Colonia Limonar, para que en ella se lle­varan a cabo ciertas experiencias sobre va­riedades de la caña de azúcar. En 1900, con motivo de haberse congregado para estudios botánicos, en el Central, eminentes hombres de ciencia, pudieron apreciar la importancia del lugar que se prestaba para toda clase de investigaciones vegetales, apreciación que animó a los interesados para llevar a feliz culminación la actual Estación, en la que Mr. Gray, administrador del Central y ena­morado de las plantas sembró gran número de ejemplares importados de todos los jardines botánicos conocidos, teniendo la satisfacción de comprobar la tesis de los científicos cuando pudo palpar las realidades de los magníficos resultados obtenidos y que al llegar al conoci­miento de la Universidad de Harvard intere­saron a su Departamento Botánico que empezó a cooperar de manera tal que al morir en 1925 Mr. Atkins dejó a dicho Centro Universitario el Jardín juntamente con un legado que ase­guraba la conservación, mejoras y ampliación de aquel tesoro de la Naturaleza.


Plantas acuáticas en el Jardín Botánico del Central Soledad

“Hablando de este Jardín el doctor José Al­varez Conde dice entre otras cosas que: "La Botánica Cubana tiene en él un centro de efectiva eficacia educacional y técnica y una gran fuente de investigaciones y progresos". Añade que "basta recorrer los jardines para ver junto a la Palma Real cubana las Palmas del Brasil, Borneo, de azúcar, India, etc., que hacen viajar por regiones lejanas, por países exóticos, gracias a lo que ofrece este paraíso de la tierra cubana". "Si nosotros-dice-pu­diéramos citar las variedades de citrus, de Laureáceas, haríamos interminable la lista de nuevos aportes a la Fruticultura vernácula, pues allí tienen representación las naranjas, limones, mandarinas, y sus cruzamientos han dado nacimiento a nuevas variedades de estas plantas, productivas en grado máximo, que, desde el punto de vista económico son exce­lentes para la explotación de nuevos merca­dos". Termina diciendo que: "Las frutas de otros países, como Duraznos chinos, Mamoncillos de Bengala, Anones de México, Brasil, el Arbol Carambola de Malaya, Ciruelas de Na­tal, Zapotes de Costa Rica, Grosella de Tahití, Ciruelas de Kaffir, Jambolán de Birmania, Manzanas de Malaya, Polinesia, Guayaba del Brasil, Higos de Asia, Garcinias, Cerimán de México, Olivo del Mediterráneo, Nueces de Puerto Rico y tantas y tantas plantas, crecen en el suelo de la Perla de las Antillas y se reproducen, ofreciendo frutos magníficos tanto por su calidad como por su cantidad".


“La admiración por el mundo vegetal y en sentido más amplio, por la Naturaleza, llega al grado máximo en este Centro Científico, único en su género por la calidad del material técnico y que sin exagerar se puede considerar uno de los mejores de cuantos existen en todo el globo terráqueo.


“Para terminar seguiremos diciendo con el ya mencionado doctor Conde que la América Tropical nos habla, en el lenguaje elocuente de las plantas, de cómo es posible en estas tierras el desarrollo de la vegetación de re­giones no propias de estos climas, dando así un aporte al progreso de la Agricultura.”




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Última Revisión: 1 de Julio del 2006
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